Nuestro proceso de desarrollo de software tiene cuatro fases: discovery, diseño de experiencia y arquitectura, build con demos semanales, y lanzamiento con medición. Cada fase termina con entregables que puedes revisar y aprobar antes de pasar a la siguiente. Así sabes en todo momento qué se está haciendo, por qué y cuánto falta.
Lo armamos a partir de nuestra propia experiencia construyendo y operando Deevery, nuestra plataforma de delivery. Los proyectos que se complican casi nunca fallan por el código. Fallan porque nadie definió bien qué se iba a construir, o porque el cliente vio el resultado demasiado tarde para corregirlo.
Por qué un proceso por fases y no un presupuesto cerrado a ciegas
Imagina una cadena de restaurantes en Samborondón que pide «una app de pedidos». Esa frase puede significar un menú con botón de WhatsApp o una plataforma con pagos, cocina, delivery propio y reportes. Cotizar sin aclarar eso es adivinar, y las adivinanzas se pagan después en forma de retrasos y cambios de alcance.
Trabajar por fases resuelve dos cosas. Primero, las decisiones caras se toman cuando todavía son baratas de cambiar. Segundo, tú controlas el avance: cada fase tiene un cierre claro y un entregable concreto.
Fase 1: Discovery
Empieza con una conversación gratis de 30 minutos y, si seguimos adelante, se profundiza en sesiones de trabajo con las personas que van a usar el sistema. No solo con quien lo paga. El cajero, la enfermera de recepción o el jefe de bodega saben cosas del proceso que no aparecen en ningún documento.
En esta fase respondemos tres preguntas: qué problema resolvemos, qué puede salir mal y cómo sabremos que funcionó.
- Alcance escrito: qué entra en la primera versión y qué queda para después.
- Mapa de riesgos: integraciones difíciles (ERP, SRI, bancos), datos sensibles, dependencias de terceros.
- Métrica de éxito: un número concreto que vamos a medir después del lanzamiento, por ejemplo tiempo de atención por pedido o porcentaje de facturas emitidas sin intervención manual.
- Rango de inversión y cronograma: con el alcance definido, ya se puede estimar con honestidad.
Fase 2: Diseño de experiencia y arquitectura
Antes de escribir una línea de código diseñamos dos cosas a la vez: lo que el usuario ve y cómo funciona por dentro. Ambas se influyen. Una pantalla que muestra datos en tiempo real exige una arquitectura distinta a una que se actualiza una vez al día.
Del lado de la experiencia, hacemos prototipos navegables con contenido real del negocio, no textos de relleno. Del lado técnico, definimos el modelo de datos, dónde viven las reglas de negocio, cómo se conecta con tus sistemas actuales y en qué región de la nube se aloja. Esa última decisión la tomamos midiendo, como explicamos en por qué medimos la latencia antes de elegir región.
- Prototipo navegable de los flujos principales, que puedes probar en tu teléfono.
- Sistema visual: tipografía, colores, componentes y estados (vacío, cargando, error).
- Documento de arquitectura: modelo de datos, integraciones, seguridad y despliegue.
- Plan de build por semanas, con lo que verás en cada demo.
Fase 3: Build con demos semanales
El desarrollo avanza en ciclos cortos. Cada semana hay una demo de lo construido, funcionando, en un entorno de pruebas. No una presentación con capturas: el sistema real, que puedes tocar.
Las demos semanales existen para que el error se detecte en la semana tres y no en la semana doce. Si al ver el flujo de facturación notas que tu contadora necesita un campo que nadie mencionó, se ajusta en el siguiente ciclo. Ese ritmo es lo que evita el retrabajo, y el retrabajo es lo que encarece los proyectos.
- Al inicio de la semana acordamos qué se va a mostrar.
- Durante la semana construimos y probamos.
- En la demo ves el avance y das tu opinión.
- Los ajustes entran en la planificación del siguiente ciclo.
Entregables de esta fase: versiones funcionales cada semana, un entorno de pruebas al que tienes acceso, pruebas automatizadas de los flujos críticos y la documentación técnica que se va escribiendo junto al código. Si te interesa cómo se aplica este ritmo a un primer producto, lo detallamos en lanzar un MVP en 90 días.
Fase 4: Lanzamiento, medición y soporte
Publicar en las tiendas o encender el sistema no es el final. Es el inicio de la parte donde se aprende de verdad. En Deevery muchas de nuestras mejores decisiones salieron de ver el producto en uso, no de la etapa de diseño.
- Plan de salida: migración de datos, capacitación del equipo y publicación en App Store y Google Play cuando aplica.
- Medición de uso real: revisamos la métrica de éxito definida en el discovery y los puntos donde la gente se traba.
- Monitoreo y alertas: sabemos de un error antes de que te llame un cliente.
- Soporte continuo: correcciones, ajustes y nuevas funciones según lo que muestran los datos.
Aquí entra una de las cosas que más valoran nuestros clientes: integración y datos en tiempo real para que la empresa tome decisiones informadas. Un panel que muestra cómo se usa el sistema hoy vale más que un informe mensual que llega tarde.
Resumen de las 4 fases y sus entregables
| Fase | Qué resuelve | Qué recibes |
|---|---|---|
| 1. Discovery | Qué construir y por qué | Alcance, riesgos, métrica de éxito, rango de inversión |
| 2. Diseño y arquitectura | Cómo se verá y cómo funcionará | Prototipo navegable, sistema visual, documento de arquitectura, plan por semanas |
| 3. Build | Construirlo sin sorpresas | Demos semanales, entorno de pruebas, pruebas automatizadas, documentación |
| 4. Lanzamiento y medición | Que funcione en el mundo real | Salida a producción, capacitación, medición de uso, soporte |
Antes de firmar con cualquier proveedor, revisa que el contrato refleje estas fases y sus entregables. Te dejamos una guía sobre qué debe incluir un contrato de desarrollo de software. Y si quieres conocer más sobre el equipo, visita FoodTook Labs.